miércoles, noviembre 28

madera balsa

en cierto rincón
del espacio

el aire flota
sin peso específico

con el tiempo
que trastabilla

con el terror
de la distancia

con el cuerpo
submarino

con el lápiz
que perfecto


de súbito una estrella
reconoce la voz
el aire
guarda el aliento
curioso invento del polvo
que trae lo cósmico a la pupila
alumbra una galaxia sonora,

oye el sonido
vertebrado de la políglota
desmineralizado del tiempo
de cien dedos anárquicos
que resuelven la pregunta final

cualquiera
oye el sonido;
yo, la madera

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